feed Suscribirse (por RSS)

email Suscribirse (por correo-e)

Parece imposible… que haya gente tan retorcida

Recientemente recibí por correo electrónico “un Powerpoint” de esos que circulan en plan cadena. Este, en concreto, no era de los “graciosones” sino del “tipo B”: de los que van en serio, en plan mensaje trascendente y te piden al final que se lo reenvíes a todos tus amigos inmediatamente para que la verdad de la vuelta al mundo y puedas así poner tu granito de arena al bien de la humanidad.

parece-imposibleDebo decir que, en general, muchas de esas presentaciones me irritan. No sé si están hechas por gente que tiene dificultades para leer frases de más de tres palabras y por lo tanto suponen que los destinatarios también las vamos a tener, pero eso de que las letritas salgan de una en una (y haciendo espirales lo más horteras posibles) no encaja mucho con mi sentido de lo que debe ser la comunicación… ni la estética.

Pero la que recibí hace unos días me puso de verdadero mal humor. Quizás alguno de ustedes la conozca: Se titula “Parece imposible pero sucedió” y, en resumen, empieza con una imágenes sobrecogedoras del holocausto nazi y nos recuerda lo terrible que fue, a continuación nos dice que la enseñanza del holocausto ha sido suprimida del currículum en las escuelas británicas porque ofendía a la comunidad musulmana que afirma que nunca existió (sic), y termina haciendo una serie de comentarios explicando por qué nunca debemos olvidar lo que sucedió. No voy a poner aquí el archivo que recibí (nada más alejado de mi intención que hacerle publicidad, por lo que más adelante explicaré), pero he encontrado una copia, por ejemplo, aquí.

Encontré que la presentación en cuestión es un libelo indignante e inmoral, falaz y tendencioso, lleno de mentiras y de medias verdades. Posiblemente la única verdad que contiene es que el holocausto o shoah1 fue uno de los episodios más aciagos de la historia de la humanidad, que murieron ejecutados millones de judíos (y otros), que fue encabezado y coordinado por algunas de las mentes más perversas que jamás han existido, que debemos recordarlo siempre con vergüenza para que nunca, nunca se repita una cosa así y que debemos ignorar y despreciar a los “negacionistas” que (por ignorancia, fanatismo, o pura perversidad antisemita) pretenden hacernos creer que “no pasó nada” de lo que sí pasó.

Pero todos los comentarios “adicionales” que el documento añade a esa gran verdad son falsos y todas las conclusiones secundarias a las que pretende llegar son perversas, y creo que hasta malintencionadas. Veamos por qué.

No tengo ni idea de quién habrá elaborado este panfleto; para simplificar las cosas le llamaremos “Pedrito”. Y como hay mucha tela que cortar, y por no extenderme ad infinitum, sintetizaré mi protesta en tres grupos de alegaciones: (1) Los problemas de fondo, (2) la gran mentira y (3) las verdades a medias. Aunque está muy claro que todas las imprecisiones apuntan en la misma dirección, y que Pedrito no era tonto… y tenía bastante claro qué es lo que quería transmitir.

Los problemas de fondo

El fundamental es que me parece aberrante usar un documento sobre el holocausto como “tapadera” de un mensaje racista de cualquier tipo – en este caso antiislamista, pero podría ser cualquier otro. Y peor aún si el documento de marras está plagado de mentiras descaradas y de medias verdades.

Además, y aunque es mucho menos trascendente que lo anterior, encuentro perverso “envolver” una causa justa (el recuerdo del holocausto) en mentiras, buscando objetivos injustos, y pidiéndonos “que reenviemos el documento hasta que llegue a millones de personas”. ¿Será para buscar una aplicación práctica a la frase del repugnante Paul Joseph Goebbels, cuando afirmó que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”?

La gran mentira

La tesis central y punto de inflexión de la presentación es cuando se nos cuenta que “el Reino Unido suprimió el holocausto de sus currículos porque ofendía a la población musulmana” . Y eso es falso, además de una solemne majadería; basta con buscar un poco en Internet para encontrar esta página de The Holocaust Educational Trust que, además de desmentirlo, proporciona toda la información imaginable sobre el tema; por ejemplo, que la enseñanza del holocausto forma parte del currículum educativo obligatorio en el Reino Unido desde 1991.2

En resumen: Las tesis central del razonamiento es falsa, por lo que todo lo que se infiera de ella…

Las verdades a medias

Las cifras

El resumen de víctimas que maneja Pedrito (literalmente: “6 MM de judíos, 20 MM de rusos, 10 MM de cristianos y sacerdotes católicos”) es, además de bastante abracadabrante, falso y tendencioso. Desde el punto de vista del análisis lógico o histórico es como decir que en la batalla de Estalingrado murieron “900.000 rusos, 720.000 rubios, 27.000 mujeres zurdas, 1.350 fontaneros y cuatro señores de Valladolid”; o “3.548 sastres y unas cuantas personas más”.

Pero bromas aparte (que la cosa no es muy para bromas), lo importante es que las absurdas cifras aportadas insinuan que la segunda guerra mundial fue una guerra de religión – cuando es evidente que no lo fue en absoluto. Además los números no terminan de cuadrar, los miremos como los miremos y aún teniendo en cuenta que Pedrito confunde y mezcla las bajas de la segunda guerra mundial con los exterminados en el holocausto. Reto a cualquiera a que haga coincidir esas cifras, aunque sea de forma genérica, con las de los siguientes gráficos – que resumen las generalmente aceptadas3.

800px-world_war_ii_casualties2svg1

holocaust-victims1Por cierto: en los campos de exterminio murieron aproximadamente 2600 sacerdotes católicos (… y otros pastores cristianos); en general no por el hecho de serlo, sino por su oposición al régimen nazi y/o por la influencia que tenían en sus comunidades; fue especialmente dura la persecución de sacerdotes en Polonia y Holanda, países en los que la Iglesia Católica adoptó una postura de crítica y protesta frente al régimen nazi y la deportación de los judíos. Muchos de estos sacerdotes fueron verdaderos héroes, personas que demostraron un valor y una integridad digna de elogio y de recuerdo; pero, insisto, en general no se persiguió a los católicos o cristianos por el hecho de serlo… o habrían tenido que eliminar al 95% de los alemanes, entre otros. Por lo tanto me parece inexacto y falaz incluirlos en un resumen de una línea sobre la aberración que sin duda supuso el holocausto.

En resumen: Las cifras aportadas por el documento no son válidas, y además insinúan cosas que no son ciertas.

El mirar para otro lado

Pedrito afirma se dice que “Alemania y Rusia miraban en otra dirección”. Lo puedo hasta aceptar, aunque es una afirmación de un simplismo insultante sobre la que habría mucho, mucho que matizar. Si nos ponemos así, ¿por qué no incluir también a las demás potencias del eje? ¿al resto de los aliados? ¿a los países neutrales? – En resumen, ¿a la comunidad internacional en general? ¿Por qué habrá elegido Pedrito a Alemania Y Rusia? – Creo que me lo voi imaginando… Es bien cierto que algunas instituciones y personas destacaron por su gran capacidad para “mirar para otro lado” y serán siempre recordadas por ello… por ejemplo un tal Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli.

En resumen: Mi sobrina Anuska (que tiene 14 años) es capaz de hacer comentarios mucho más inteligentes sobre los que “miraban hacia otro lado” que Pedrito.

El negacionismo e Irán

El negacionismo tiene una larga historia. Los primeros negacionistas fueron los mismos nazis, y hoy sus principales representantes son un grupo variopinto de historiadores aficionados y pseudointelectuales (como David Irving en Gran Bretaña, David Duke o Arthur Butz en los EE.UU., Robert Faurisson en Francia o Ernst Zündel en Canadá). La mayor parte de ellos también se sitúan próximos a movimientos neonazis, por los que son coreados de vez en cuando. El negacionismo guarda una relación muy estrecha con el antisemitismo, y en algunos casos o países (de Europa oriental, por ejemplo) también con posturas nacionalistas extremas. Una pena de gente.

Hay ocasiones en los que el negacionismo o el revisionismo salen de su pequeño círculo social y adquieren una cierta proyección en los medios de comunicación. Eso ha sucedido hace unos pocos años en relación con el Presidente de Irán.4

Pero vamos a lo de Irán. En mi opinión decir que “Irán niega la existencia del holocausto” no es demasiado diferente a afirmar que “Tokyo no cree en la Inmaculada Concepción de María”: una incoherencia intelectual y una idiotez. Es cierto que el Presidente de aquel país, Mahmoud Ahmadinejad, lo ha negado en repetidas ocasiones (generalmente “aliñando” su discurso con su deseo de destruir el estado de Israel, lo que nos da una idea de su neutralidad histórica e intelectual); también lo es que en Diciembre de 2006 se celebró en Teherán un congreso internacional de negacionistas (lo que nos da una idea del nivel de la vida cultural e intelectual de esa alegre y cosmopolita ciudad). Incluso acepto que el negacionismo sea frecuente entre los islamistas más radicales – y estoy convencido de que el hecho histórico del holocausto no forma parte de los currículos educativos de muchos países musulmanes (¡vaya, como en España!).

¿Y? ¿Qué hacemos? ¿Les matamos a todos? – Pues no creo yo que sea una buena solución, la verdad. En mi humilde opinión la mejor forma de combatir el negacionismo es con la ley y, sobre todo, con la educación (en la tolerancia y en contra del racismo).

Justo lo contrario de lo que persigue el panfleto de Pedrito.

En resumen: Si hubo un holocausto fué, en parte, porque demasiada gente creyó en historias como las que nos cuenta Pedrito.

Epílogo

Parece imposible pero sucedió, es cierto. Triste pero cierto.

Y sucedió… entre otras cosas porque había demasiadas personas como Pedrito, que creían que había “ellos” y “nosotros”, paso previo imprescindible para estar dispuesto a eliminar a los que son “diferentes”.

Resumen del resumen: La presentación es basura. No la reenvíe, a no ser que la edite antes. Y si ya recibió el libelo de Pedito y lo reenvió, lea como penitencia (por ejemplo) el decálogo antiracista que firmaron Rita Levi-Montalcini (premio Nobel de Medicina en 1986) y otros científicos italianos.

  1. Shoah o shoá (literalmente catástrofe) es un término hebreo utilizado para referirse al Holocausto.
  2. Por cierto, si Pedrito está tan preocupado sobre la posibilidad de que “olvidemos” (cosa que alabo, yo lo estoy) podía haber protestado por el hecho de que dicha enseñanza no sea obligatoria en el currículum español (… que no lo es) en vez de quejarse porque haya dejado de serlo en el Reino Unido (… que no lo ha hecho, mire usted por dónde).
  3. Advierto desde ya mismo que no hay unanimidad sobre las cifras exactas, y además en el caso de la “shoah” este acuerdo se complica pues existen diferentes puntos de vista sobre si algunos grupos concretos, especialmente entre los no judíos, deben ser contabilizados bajo el epígrafe de la “solución final” o, por ejemplo, bajo el de crímenes de guerra. Pero estos números son, como poco, muy aproximados y generalmente admitidos.
  4. Por cierto, y sólo como curiosidad, anecdótica, también aparecen de vez en cuando otros personajes relevantes que “se apuntan” al negacionismo… sin ser precisamente musulmanes.

¿Tienes algo que decir? - Deja un comentario.

Debes registrarte para dejar un comentario.

¿Ya estás registrado? - ¡Entonces inicia sesión!